29.12.12

Sabe a cobre.

Debiste ver mi cara, pendejo.

Debiste dejarme en el mercado de la pulga, cariño. O no detenerme y ya me hubiera ido.
Quiero el demo, porque en el demo uno siempre gana.

Y así te enganchan, así te quedas, aún sabiendo que si compras todo el jodido juego te vas a quedar con las manos llenas de polvo de caracolas. A veces te escribo y siento tus ojos clavados y tengo que detenerme.
También nos damos buenas noches.
Luego me dice que no va a pasar el día en que llegue a casa y esté lista la cena... Pero cariño, la cena está lista si estás en la cama. 

Pensé: Extrañé sus besos.
Retiro lo dicho.
Pienso: Sus besos son el final.

Nota de burla: Siempre que dice que algo no va a pasar: está haciéndolo.

Ahora sì, si me permite: ¿Puedo hablarle de usted? Esto es, para condenarme un poco màs. Si usted firma el contrato, -con esa firma terrible que tiene, yo no prometo nada que no pueda cumplir. Tengo que dejar claro que usted va màs allà de las negaciones, de aquella cosa del -tiene que ser-. De las derrotas, de las traiciones al espejo, de los recuerdos a puerta cerrada, de mis ganas de desgarrarme por cantarle o escribirle, u odiarle. Que sepa que hay dìas que me siento tan cansado que no creo poder tolerarla, y luego la veo, la veo sin que se dé cuenta y pienso "¿porquè no?". Que estè enterada que me sè todas las formas de huida que pueda intentar, todas las formas en què puedo perderla, en que puedo perderme. Que no lo sè por sabio, lo sè por imbécil. Que la guerra que le pido de aventarme, levantarme y jodernos por los siguientes 17 años es un ultimátum. Y dejarle claro que usted va a pasar dìas completos de aburrimiento, dìas en los que no quiero hablar, en los que no quiero callar. Noches en las que no me va a importar si usted duerme o llora o rìe, en las que yo voy a pensar solo en follármela. Que durante 17 años va a tener que aprender a hablar en el tono perfecto para que yo la escuche, que de cuando en cuando se van a quebrar platos, vasos, sueños....

¡¿Que si soportarìa 17 años de mordidas? Cariño, eso y su confesiones son las cosas màs bonitas que me ha dicho. Y la manera en que ya se tomò el tiempo de conocer al jodido gordo del billete, que hasta un pase se diò con èl. 

3 cacahuates a que no me voy.

Nunca olvide que su olor, sus ojos, sus manos, su risa, sus cucarachas y sus ratas, sus fantasmas y dinosaurios, su coño, y toda su diminuta existencia tienen un hogar cuando usted està conmigo.

Por cierto, señora. Cariño, cariñito: Anoche casi compro el juego. Regàleme un infarto.