21.2.13

Ya, ya.

No es que me sobren cuerpos, o que me falten almas. Es que rechazas la medida que te doy. En que te convierto. Es que encuentras encantador, rebajarte al nivel del fango. Un paso abajo, claro. Nada cansado. Menos que neutralidad. Menos que besar una boca enferma de promesas sin cumplir. Menos que cantar mientras se recicla. Menos aùn que tocar el mismo punto débil en todas. Menos que caer de un segundo piso, de un trampolín. Mucho menos que sudar entre tus tetas. Me reviento de menos gracia que sed. No es que me tengas con el gancho en la traquea. No es que me tengas, del todo. No sabes que a veces pienso en ella, o en la otra, o me brinco en sueños de tu cama a la suya. No es que te tenga con hambre, con fuego, es que te tengo cansada, es que te sobran piernas, es que te faltan fuerzas. No es que te ame por las mañanas, no es que me leas y te quedes callada, es que te arranco la lengua mientras juegas con mil ratas. Es que tanta cucaracha, cariño, tanta mierda, tanta revolcada, tanto pretexto, tanto tanto, tanto y mira còmo regreso a lo mismo de siempre: tanto, tanto que me gustarìa y luego pienso en 65 palabras y entiendo que ese no es tu estilo. Me retracto entonces y sòlo afirmo que no es que me sobren letras, es que me faltan huevos. Es que no entiendes, es que no ves, es que no escuchas, es que cariño, eres mi piedra favorita en el zapato, es que eres veneno que sabe a veneno, que eres tierra que sabe a tierra, eres lobo pero mueres, mueres como oveja...