9.3.13

Tratado de imbecilidad humana, Parte I.

Amo las plantas de tus pies, las uñas y los pelos de los dedos de tus pies. Tus tobillos, pantorrillas, rodillas, los pelos de tus piernas. Tu coño, los pelos de tu coño, tus brazos y tus codos, tus muñecas manos dedos y uñas. Tu intestino grueso, el delgado, tu riñón y tus pupilas, tu mierda, tu sudor, tus axilas, tu circulación, tus neuronas, tu oído interno, tu radio y tu cubito, tu cráneo, tu piel y tu vello facial. Tu hígado, tus dientes, lengua paladar y cuerdas, tus arrugas, calambres, contracciones, tu cerilla, lagañas, mocos, columna, tu clavícula, fémur, grasa, nervios, reflejos. Tus lagrimas, tu comezón, tus tumores potenciales, artritis y cáncer en reposo, tu hipocondría, tus pulmones, tus pestañas, arterias, anemia, tu ronquido, vomito. Tus senos, pezones traquea. Ombligo, cuero, lunares. Cicatrices, dolencias, falta de aire, suspiros, clítoris, nariz monte, recto, pecho costillas espalda olor, temperatura, temblores. Tus pecas, tus pecas, tus pecas, tus pecas, tus pecas y tu afán de no dejarme terminar, nada, ni un carajo...