21.8.13

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"Hoy he visto otra estrella fugaz. Muy gorda. Muy cerca. Y me he quedado así, pensando, "quiero...quiero...quiero". Y no he sabido qué pedir. Era tan gorda que pude ver las llamas de la cola, y durante dos segundos, pensé que el mundo iba a acabarse.
Me quedé un momento mirando el cielo. Y después, antes de cogerte de la mano, pensé: "Ya sabes lo que quiero".

Porque sé lo que quiero. Lo que pasa es que la lista era tan larga que me dije, no me va a dar tiempo-en sólo dos segundos-, en sólo dos segundos, desaparecerá.
Un día te lo cuento-que se acaben las guerras; que se acaben los dioses; los gritos; los políticos; que se acabe el silencio de los muertos, que hablen; que se acabe prohibir; que se acaben las colas; que la gente se abrace por la calle; que se acaben; el hambre; la miseria; la prepotencia; que los niños se rían;que se acabe el llegar a las manos, el lanzar una piedra, el amargo que deja la distancia. La distancia. La distancia.
Que se acabe el hombre.
Si fuera necesario.
Y te quiero a ti.
Y que nunca te acabes. Y que me llenes. Y que me vacíes. Y que te inventes estrategias para amarme un día más hasta que nunca se me acabe. Hasta que acabe nuestro siempre.
Pondré en el giradiscos una canción bonita, encenderemos una vela y abriremos las ventanas para que el viento cruce como Pedro por su casa los pasillos, y te digo.

Escuché grillos anoche cantando entre la hierba. Los grillos son tan importantes como las personas. Aunque en realidad las personas no son más importantes que un grillo. Tal vez ni siquiera un grillo sea importante. Tal vez nada sea tan importante.

Pero lo cierto es que te acercas y se me pone dura.
Me acaricias y se me pone dura.
Me besas y se me pone dura.
Y todo eso, tan duro, es amor. Todo amor. Tan duro.
Por eso no me llega la sangre a la cabeza, y digo tantas tonterías." 
B.M