4.8.14

Es una sombra

Laura, ¿te he contado que me gusta tu voz porque se parece a la de ella? Y que se da a desear tanto como alguna vez lo hiciste tú, y que probablemente tenga los mismos frenos en la cama, que gritan las mismas sandeces, que sueltan los mismos golpes, que se frunce el ceño en las mismas expresiones, que se indigna y me parece que así debes verte.


Pero que son otros tiempos, Laura, Laura. No voy a hablarte de usted sólo porque seas menos lista , más miedosa, menos tierna y más complicada. Ella es inteligente, no quieres saber esto, pero, Dios, que sabe como ponerme duro. ¿No deberías sentirte bien? Es una dama, sabe perfecto lo que un hombre quiere. ¿Tú lo sabes? ¿Será que no y por eso te noto triste? O es sólo que no he podido conocerte lo suficiente. O será que tú misma no te conoces lo suficiente.


Pero Laura, ella,ella es un mar, una estrella, la galaxia entera. ¿Fuiste la galaxia de alguien? Con esa voz, estoy seguro que sí. ¿Vas a culparla por tenerme así? ¿No tienen ustedes un don de mando que nos hace arrodillarnos? Eres fuerte, ella también. La cara me duele con sólo verla. Pero su alma es grande, blanda, tierna y pura. ¿No te sonríes un poco? ¿Es porque soy muy viejo? ¿Es porque es muy buena? ¿Es por ti? ¿Tienes miedo de estar sola? Que se vaya conmigo y sea feliz, que se vaya conmigo y no lo sea. Que se vaya. ¿Es eso, Laura? Casi te quiero decir Laurita y no por molestarte, sino porque dueles, duele tu dolor tan ingenuo y lo lamento. Lamento mucho no poder ponerla en una burbuja para ti. Lamento mucho no poder quitarte esa venda que no me deja ver tus ojos, que de seguro son lindos.


Pero Laura, que ella es, y nunca vas a entenderlo,la mujer de mi vida. La de la correa y la placa, la de las reglas, regaños y manos a mares de besos y caricias que no tienes idea como elevan el espíritu.


Ojalá no quieras prenderme fuego sólo porque tus manos ya son ceniza. Ojalá no quieras enterrarme vivo sólo porque no la puedo soltar. Ojalá se te arrugara el corazón si la vieras con esos ojos hinchados de tanto llorar por sus cadenas. Ojalá, Laura, llegue tu viejo y te vuelva joven de nuevo...