20.10.15

Bitácora de guerra Parte I

Sebastiàn a diario levanta un castillo de arena,que yo tiro de maneras nada creativas.
Ayer lo he pateado. Hace 3 días le he soplado. Hace una semana le dicho al perro que es su nueva sala de juegos. En un minuto termino con lo que le ha llevado 24 horas construir. No es divertido pero es llevadero. Regresa cansado, molesto, a veces triste.Pocas veces furioso. Con unas hermosas ojeras bien añejadas desde que comencé el ritual. Ahí va otro día, otro día perdido en un castillo que me gusta pero termino jodiendo. Hasta las uñas de arena. Hasta el culo de arena.  "Hasta la médula". ¿Recuerdas quién te decía asì?
Cada vez el castillo es más pequeño. Cada vez le cuesta más trabajo. Cada vez siento el aguijón más inútil. Joder,Sebas, ¿qué te juegas a que esta noche vuelvo a derrumbarlo? Ahora con palabras. Mañana con silencio. ¿No me amas? ¿No es el amor una constante destrucción y a levantarse? Joder, torito tonto. Que vivo para tu arena, que si terminas te largas, que si no vengo yo a mandar a la mierda tu esfuerzo lo harás tù. Que habito en tus manos, no en tus castillos. Que habito en tus ganas, en tu idea. Joder, mi niño, que tengo miedo. Que soy el mar, que voy a acabar con todo. Que nunca te dije, que debí gritarte "largo de la orilla". Cada vez. Gritarte cada vez que lo lamento, que todos han sido unos castillos hermosos. Gritarte, cada vez, que lo intentes una, una vez más, que te prometo detener este impulso. Debí,pero ya estoy pensando en el sabotaje de esta noche.