27.2.16

Nosotros

El miedo debe ser esta cosa que me come por dentro cuando pienso en besarte. Debe ser algo parecido a estrellar la cabeza en una pared de concreto. O pudiera ser esta incomoda comezón de huevos cuando me despierto con tu nombre en la boca. Un costal de joterías, promesas y un pozo sin fondo lleno de palabras que no saben- a estas alturas- enamorarte. O son tus ojos, perforando mis intestinos. O son tus garras, haciendo grietas en mi espalda. O son las nubes y el absurdo cliché de que me traen bien loco. O pudiera ser -qué sé yo- éste andar errante y saberlo.