4.6.16

Corres-pondencia.

Que te escriba porque ya casi tenías los pies en la tierra, que te escriba porque la ausencia y el silencio duelen. Que te escriba porque los ojos añoran, porque los poros, el estomago, el alma, los cojones añoran. Que te escriba, como si me dieras motivos, como si tu lucha por un mundo mejor tuviera algo que ver conmigo. Que te escriba como si despertaras a mi lado, como si la pensión llegara a tu nombre, como si los niños fueran míos y no de tus tumultuosos errores. Que te escriba, joder, como si fueras la única, como si quisieras serlo, como si no lo fueras. Que te escriba como si la guerra hubiera acabado. Que te escriba, con estas manos, con estas grietas y estos miedos, con este llanto, con lo austero y la soberbia, con mis malas rachas, con la lengua hecha nudos, con la garganta triturada, con una sonrisa de lado a lado. Que te escriba, carajo, como si de eso dependiera la existencia de alguien, como si tu día fuera a brillar, como si tuviera conocimiento, como si tuviera seguridad, como si tuviera algo más que palabras bien acomodadas. Que te escriba y te cuente lo terrible que fue mi día, que te escriba y te cuente que sonreí pensando en ti y que seguí pensando en ti y todo por un breve instante dejó de ser terrible y se volvió tolerable, y todo por un segundo valía la pena. Que te escriba porque olvido cómo sentir el amor si no lo hago. Que te escriba como si me dijeras "que me ames, tonto".
S.T/B.C