8.8.16

Himno a las mamadas

Usted tenía un hogar, le ha prendido fuego. 
Usted tenía tremendo coño, tremenda polla, tremenda hambre por salir corriendo. Usted, pequeño tontuelo, tenía un corazón inflado y cuatro dedos de pendejo. El mundo entero en unos ojos. Usted, usted y sus mamadas. Usted y sus joterías. Usted y sus miedos y sus pretextos y sus berrinches y caprichos. Usted y sus niñerías. Usted tenía un reino, una galaxia, un costal de huesos, un cúmulo de errores. Un sin fin de amor, corriéndole por las venas, rodeándole los huevos, saliéndole por la boca. Usted era dueño del futuro, usted que le dio por el culo al presente. Usted que vino y tomó y folló y jodió y se fue. Usted grandísimo imbécil que no sabe nada de los caminos, usted que no sabe nada de los dolores, de las ausencias, de las arrugas. Usted que cree que el tiempo no lo va a alcanzar, usted que se cree invencible, inmortal, indispensable. Usted que se cree un ángel de oro, la salvación y el eslabón perdido. 
Usted lo tenía todo.
(Fuego)