11.8.19

Los cerillos.

Deja te cuento la historia del tonto que creía en el amor.
Y en mandarte tulipanes a dónde sea que te encuentres. Y en escribirte cartas
y susurrar "buenos días"
imaginando que estás aquí.
La historia del tonto predecible que se queda mudo 
cuando ve tus fotografías. 
Del tonto mas tonto 
que va a pasar por tu vida, 
siempre deseando quedarse. 
El del insomnio y los secretos, 
el roto, el romántico. 
La historia del cabrón más necio que habita en la distancia. 
Y pensar en tus manos, y tu cuello, 
y en cuánto tiempo podría pasar 
frente tuyo antes de querer besarte.
Deja te cuento la historia más absurda de todas.
Ven.

S.T.

5.8.19

Raíces Parte I.

Anoche me rompí en 2. Te he mandado una mitad, hasta dónde estás. Debería llegar por la mañana. No deberías tener problema con dónde guardarla. No soy tan grande. Puedes guardarme en un cajón, usarme en ocasiones especiales, como amuleto de la suerte o mera estética. Avísame si llega, o si se te ha perdido. En ese caso, para romperme de nuevo y volverla a enviar. Sigo esperando un pedacito tuyo. ¿Será un problema con la paquetería? Que pesa, pesa tanto. De cualquier forma espero verte pronto. Los meses se pasan volando.


S.T.

30.7.19

Los kiwis

Quiero construir una casa. Entre la tuya y la mía, y cortar en pedacitos la distancia. Y no saber lo que es extrañarte. Y alcanzarte con una mano y no soltarla. Y disculparme por estar tan lejos y perdonarte por no hacer nada al respecto. Y verte a cualquier hora y escuchar tu risa. Y saber que existes, cerca, no tan cerca. Y hacerte cartas sin sentido, e imaginar tu sonrisa cuando las lees. Y encontramos a medio camino, y siempre esperar que me leas, que me pienses, que me quieras. Y luego no esperar nada y pensar en lo mucho que me gustaría tomar tu mano y probar un kiwi.


S.T.

19.7.19

Romero

-Quizás en otra vida seamos menos necios...

Partiría el mundo entero sòlo con tu ternura.
Eres un nudo eterno de garganta.
El peor de mis males y
la ridícula cura.
La tormenta con arcoìris de regalo.
Eres la secuela de todas mis películas favoritas.
El final perfecto.
Mi hiedra, mi roca,
mi asfixia y mi sonrisa.
Mi casa en ruinas,
mi recuerdo recurrente,
mi dolor de cabeza y mi motor para seguir.
Eres la contrariedad de mi vida.
No cabemos en este mundo,
no cabemos en nosotros mismos.
Me aviento...
S.T.

28.5.19

Osadías.

No, 
no quiero sólo tus ratos cursilindos 
y perfectos,
tu arcoiris y carcajada.
Quiero tu penumbra, tus desplantes, 
tus crisis, tus arrugas, 
tu "te voy a prender fuego si me dejas", 
tu "ojalá se te caigan los ojos si miras a otras", 
tu temor por envejecer, tu miedo del futuro incierto, 
tu nunca saber qué quieres 
pero siempre saber lo que no. 
Tus lagrimas gordas, mares, tsunamis. 
Tus cólicos, desvelos, tus prisas. 
Tu "odio a todo el mundo, 
me duele todo el mundo",
tu "mejor ya no". 
No te quiero en fragmentitos, 
en cachitos y de lejos. 
Te quiero cerca, más cerca, 
muy muy cerca, casi dentro mío. 
Te quiero monstruo, 
te quiero débil, vulnerable. 
Te quiero hambrienta, 
bruja, roja y mía. 

16.5.19

Los mangos.

Todo ese amor que sale de ella
no es para nada mundano.
Ni toda la paz que siento 
cuando la tengo en mis brazos. 
Ni esa sonrisa que le arranca lo malo a cualquier día. 
O la manera en que hace que todo el tiempo se congele cuando 
camina frente a mí. 
O como pronuncia mi nombre, 
como si nunca antes lo hubiera escuchado. 
Definitivamente no es de éste mundo, 
todo cuánto he logrado sentir 
desde que llegó. 
Esa voz interna e insistente dentro mío "quédate, quédate ahí..."
y sentarme a mirarla
fijamente, 
torpemente, eternamente.  

S.T.