24.1.20

Elevador

(Dice que no soporta las cosas rotas. Que no sirven. A veces me pregunto ¿En qué momento se dará cuenta de lo roto que estoy? Que soy un costal de añicos.)
 -¿En qué momento,Sebastián? Lo supe desde la primera vez que soñé contigo. O cuando te vi a los ojos. Eres un espejo roto. Que miedo acercarse y amarte. Que miedo ser tuya. Ruinas. Eso vi en ti. Ruinas. Y sólo pienso en las ganas tan inmensas que he tenido de construir mi castillo justo ahí. En ti. Sembrar semillas en tu pecho y que tu corazón sea un campo inmenso de gladiolas y magnolias latiendo. Un balcón en las cuencas oculares. Un columpio entre costilla y costilla. Una bandera blanca entre tus huevos. Y focos, focos de todos colores cubriendo tu rostro, tus brazos y piernas. Soy yo Sebastián, tu musa escultora. Tu cómplice. Soy yo la que va a levantar un reino dentro tuyo. El más grade. El más poderoso. El más indestructible y se llamará: Nosotros.

S.T.

23.1.20

La Revolución. Parte I.

(No es que aquella fuera indomable.) 
Es que a ninguna podría romperle, 
como a ti. 
Es que a ninguna podría
esperar del otro lado del mundo 
como a ti. 
Que a ninguna le sobra 
lo que me falta, como a ti.
Que ninguna haría una fila 
de aquí a Estonia 
para demostrarme: 
lo mujer que es,
lo diosa que es, 
lo mía que es. 
Que ninguna, ni siendo la más más, 
podría aguantarle el ritmo al actorazo que soy: el hombre búfalo, el niño vago, el pobre cabrón, el siempre tuyo. 

S.T.

21.1.20

Orquesta

Llorar, cabrón, llorar. 
Por los ojos y los poros, por el coño y por el alma. Que me salga un mar del cuerpo porque ya no aguanto. Porque estoy harta de tus sueños de arena. De tu eterno esperar que el mundo te descubra.
Que me consumas cada vez que me besas. Harta, Sebastián, de tu cuerpo tan roto, de tu mundo y tus putas. 
Llorar, llorona. 
Por los años que he tirado. Por la incertidumbre de perderte o tenerte para siempre y no saber qué es peor. Chillar. Chillar porque te amo, porque haces que todo me duela, porque me haces humana. Chillar, cabrón, porque me vulneras.

S.T.

7.1.20

Sahumerio

Y sonreír 
porque no importa el monstruo del tiempo, no importa la pesadilla de la distancia, nadie sabe lo que sabemos,
a nadie le late dentro lo que a nosotros. 
Del color que te apetezca, nadie. 
Y nada, y nunca. 
Los errores extraños,
los atardeceres 
que hemos visto juntos
y las veces que hicimos el amor. 
Nadie. 
El renegar de los pájaros
que tienen frío,
y al final nosotros, 
que no vamos a ninguna parte. 
No sales de mí
y yo no salgo de ti. 
Somos cielo y jaula.
Eres. Soy y somos. 
No hay más, nunca habrá más. 
Escuchas mi voz mientras lees,
escuchas mi voz mientras
cierras los ojos y todo es un caos.
Y también sonríes. 
S.T.

4.1.20

Los cajones

Me ha dolido el cuerpo toda la vida,
hasta que llegaste. 
Un dolor menos, pienso.
Una preocupación màs: 
el tamaño del vacío que vas a dejar 
si te vas
si desapareces, 
si te desvaneces,
Un dolor menos: la vida que comienza.
El futuro que tiembla conmigo, 
y a un lado: tù.
Siempre tù, 
a donde quiera que vaya: tù
(Como una repetición de todo lo que he deseado en la vida
Como un ir y venir del infierno al abismo y en el fondo: tù
En la punta de mi lengua, en la garganta, en la memoria
en mis partes rotas, en mis ojos, en mì...)
tù.