15.3.16

Bichos. Parte I

La mujer que me atiende en la cafetería me observa como si supiera todos mis secretos. Se burla cuando ve mi cara de imbécil  hojeando el menú, como si no supiera que voy a pedir lo mismo del día anterior y del día anterior y del día anterior: su coño. Y sólo me dará a cambio, un café negro y una sonrisa diabólica. Una sonrisa de: "Sé perfectamente bien que lloras mientras te la jalas pensando en -la mujer que te dejó- la que se parece a mí... Sé perfectamente bien que me follarías de perro para no tener que verme a los ojos, sé perfecto que eres un búfalo sediento y amargado... Sé demasiadas cosas para sólo ser -la mujer que te atiende en la cafetería- "