11.7.13

Regalitos

<< Ropa de un verso.
Ciprés. Angustia muda. Tiempo en reopso.
Son. Astro distante. Vacío de amor.

¿Cuántas veces yo, para quererte, he de ser yo?

Esqueletos del recuerdo...
(guardo una flor, un nombre, un beso).
Cicatriz de milagro: ceniza del dolor.

Desde el día de mi muerte, para quererte, estoy.

Viejo sabor de cuento:
llanto de tarde: hoja de invierno.
Es añeja caricia el vino de tu voz.

...decía...y todo a media luz.>>

XIX


Asunto.
Años, años dorados, años negros, aguas. Meses,lustros, la década y tanto más.
Años, bolsillos llenos de años, carreolas, mamilas, crayolas, acné, drogas, coitos, zoofilia, boletos de avión, casas, televisores robados, millas de viajero, dragones, yelmos, envidias, cajas de leche que te buscan, música, retornos, autos amarillos, velitas, hambre, memoria atrofiada, resaca, damas y vagabundos, secretos, dolencias.
Años, costal de años: Felicicicicidades, cariño.

7.7.13

Hitler amaba las jeringas.

-Esa mosca es hembra
-¿Cómo lo sabes?
-No ha dejado de joderme en todo el día.


Las repeticiones reafirman la importancia. Las repeticiones se unen al estado de negación. Las repeticiones actúan de acuerdo al no-aprendizaje. 

Punto 1. Es más importante quererte que amarte.
  Punto 2. Los sueños significan que estamos jodidos.
   Punto 3. Los anónimos son mujeres feas y enojadas.

Si ponen huevos pero no sirven para nada sin el macho.

Mi polla es un àrbol, te dije que quería ser un roble. Te sangran las manos, la boca, el coño.
Tienes un bunker,lo llamas nido. Tienes un amor, lo llamas perro.
Es tiempo de llamar a las cosas por su nombre.

Y tu nombre es Miss Vainilla.









6.7.13

Nada.


A veces siento que te quiero- dijo.
Luego un volcán hizo erupción en mis oídos.
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3.7.13

De la A a la J.

Jimena ama la poesía pero odia a los poetas. Le dan miedo los golpes pero se rompe en mi cara. Ama el frío pero se petrifica en la cama. Odia los clichés y terminó besandome bajo muérdago en año nuevo. Jimena tiene memoria fotográfica,   tiene fuerzas flamables, es aceite, es detective, es cómplice, ratera y cobarde. Jimena llora boca bajo, de lado, en el suelo, en las nubes y en el infierno. Cuando llora riega las raíces.
Jimena me ve manejando, desea que acelere hasta que sus manos sean papalotes. Sus manos son cascadas, sus manos son veleros, sus manos, pienso en sus manos. Jimena insiste que su nombre se escribe con minúscula, que es un lobo que se cree pato. Jimena es una nube que se cree mar. Es un roble que se cree castillo. Es un futuro que se cree retrato. Jimena besa con los ojos abiertos, luego se rinde. Jimena hace el amor con los puños apretados porque cree que es guerra. Jimena me regaló su nombre, ahora debo consumirme. Jimena aborrece pero duele. Jimena a la que nadie le llega ni al dedo gordo. El burro, la mocosa, la mustia, la nunca Iratxe, la jamás Natalia, la del nombre real. La que debe vomitarse en este momento. La única que amerita algo caro robado y útil. La fea que no es fea.

Enviado desde mi Windows Phone

2.7.13

FUNDAMENTOS HISTÓRICOS DE UNA FLOR DE UN DÍA

Juré que nunca me dejaría coger;
yo siempre iba a encajar luz con luz, 
ritmo con color. 
Nunca -dije- caería en caer. 
Reíros: me creía flor. 
Nunca permitiría los besos incorrectos
ni la voluntad cadáver en mi cama, 
ni la cólera profunda y cavernícola
y tristísima
con respecto a mis acciones
sin verdad ni sentido. 

Yo siempre iba a encajar
verdad con sentido,
luz con luz, besos con furia
existencial y demás. 
Creedme: yo iba a vivir en una isla
remotísima y asiática; 
yo -juré- me dejaría la piel
en cada acto, cada signo, 
y cada acto de amor, cada signo, cada coito,
creedme, cada mano, cada ojo, 
iban a ser inolvidables, iban a ser
-y lo decía en serio-
mágicos
y agotadores. 

Juré que nunca viviría
en moldes ajenos
(aunque fueran de ilustres novelas
centroeuropeas); 
yo nunca iba a permitir -decía-
el intento fofo y marchito, 
ni luz apenas, ni besos sin truenos, 
ni -nunca, dije- alexitimia,
anafrodisia, esas barbaridades,
ni perderme
ni rosas blancas pero decorativas
ni vivo sin vivir en mí y todo eso. 

En la catequesis
me decían
no jures jamás
niña idiota.



Berta García Faet (Valencia, España, 1988)

Omitir advertencia.

Voy a escribir de mercurio, de los martes, del clima y los deportes . De los caballos, la adopción y el matrimonio. De los precios altos, de la cadena de inseguridad, del auto del vecino. De la esposa del presidente, de las series de televisión, del cáncer, la guerra, las enfermedades. De Colombia. De los errores, los monosílabos, de los gays de closet, de las bandas de rock, de los huesos, las ramas y los brotes de ira.
De Socrates y su estupidez, de promesas, de ausencias, de pasiones, de tiempo y espacio. De mares y monstruos, de la noche y la nieve, de los números pares, de las vocales, de trigonometria y estados de la materia. De estrellas fugaces, lobos hambrientos, de niños muertos. De venenos, castores, escaleras y acueductos. De mal formaciones biológicas, de simbiosis, de contextos y rabietas. De simetría, de monotonía, de huevos, murciélagos, coños, chistes cortos. De pintura, gasolina y estupores. De bailes, cantos gregorianos, posiciones sexuales, silencios incómodos, mentiras piadosas, de verdades y taladros. De clavos y cruces, de aldeas, de nubes y montañas y circuitos. Pero no de ti. Ya no.