8.12.20

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Quiero crear momentos contigo. 
Perpetuar el "recuerdas cuándo..." 
                        a tu lado. 
Y que mi única tarea sea acomodarlos de uno a uno, de acuerdo a cuál te sacó la sonrisa más grande. Cuál hizo que se me pusiera más rojo el cora. 
Con cuál me amaste tanto 
que ni tú misma lo podías creer. 
Terminar el día discutiendo 
quién ha cedido más veces
 y saber que muy en el fondo,
                        eso es el amor: 
Tu necedad y la mía creando recuerdos. 

S.T.

3.12.20

Agua de melón.

Estoy envejeciendo.
Me pregunto si al final del día terminarás besando mis arrugas. Si tomarás mi mano señalando el pecho y dirás 
"esta cicatriz se parece a nosotros".
 Y en voz muy bajita:                                                             Aprendimos a amar. 
Y te contaré acerca del nudito de garganta que se me hizo por escucharte decir eso.
                  Y terminaré haciendo un brindis, 
un brindis por el arbolito de navidad, 
otro brindis por tus ojos y uno más:
                               por nosotros.
          1101 veces por nosotros.

S.T.

7.11.20

La cerámica

El amor, de ser tú mismo 
y que ella voltee
y diga:                "Es esto lo que amo". 
Y señale tu cara, y señale 
                                           tu cora
 y te señale a ti completo.

S.T.

2.11.20

Ray-mundo.

No sabía que iba a extrañarte tanto, 
hasta que me quedé mirando el closet que pusiste en casa. Ni sabía que iba a doler de esta manera hasta que un tornillo                     -de la chapa que también pusiste tú, -se cayó al suelo y me desperté de golpe. 
Luego me hizo eco la última vez que intentaste levantarme en brazos                                                    y yo ya era muy pesado, o era el mismo costal de huesos de siempre, pero tú ya no tenías la misma fuerza. 
Nuestros gigantes jamás colapsan frente                                  a nuestros ojos. 
Por eso he tenido que cerrarlos                                                                cuando te fuiste. Por eso sigo pensando que vas a arreglar esa chapa, un día.
          Uno de estos días. 

S.T.

8.10.20

Carne roja.

(Recordé por la tarde que el otro día me he quedado mudo mientras te abrazaba y me preguntabas: "¿te gusta la navidad?" )
Como si finalmente supiera qué quiero de regalo. Querido santa, dos puntos y aparte,                  la quiero a ella y al tiempo, 
que me dejes detenerlo cuando me abraza, o que nunca permitas que se me olviden sus palabras. Que logremos llegar al final del camino. Que se vuelva fanática de mis canas y vea un atajo a un mundo distinto en cada una de mis arrugas. Que siga siendo ella, que jamás me permita rendirme y que explote de rabia cada vez que me vea con la intención de desviarme del camino. También quiero una bicicleta. Pero te hago énfasis en ella, porque es bonita y sabe cosas. Y a veces su corazón y sus ojos hablan el mismo idioma que mis ganas de detenerme. 
(Justo aquí con mis brazos rodeando tu existencia: Sí, me gusta la navidad.)

S.T.

9.9.20

Delirium

He visto imperios caer mientras encuentras las llaves del auto. 
Colapsar uno a uno mis intentos de huir, mientras logras salir de la cama. 
Y he encontrado en cada beso que me das, motivos para construir un reino. 
Así, con besos todos chiquitos cubriendo cada muro, así con un te quiero tanto y un te amo escapista. Y me encuentro frente al espejo como un intruso, desde que firmas por todos lados que te pertenezco. 
Y termino de rodillas adorando lo que hemos sido desde que pasaste inofensiva frente a mí. Y hasta la fecha, hasta la fecha cariño, no dejas de pasar. Y de recorrer, y de inundar y de habitar cada centímetro de mi existencia. Y tu amor me tambalea, me sacude y a la vez me mantiene anclado, ahí donde no existe otra cosa más que un ~por fin~

S.T.

31.8.20

El viaje.


Y te amé, a pesar de mi propia advertencia. Y empecé a amar en ti cada peculiaridad. Cada grieta y cada espacio que me aferré en ocupar. Por si un día nos faltabamos. Por si un día y otro día y tantos días, mi amor. Y puse la última esperanza que me quedaba: para ti. En esta cajita del tamaño de tus manos. Y aprendí a esperarte en el mismo lugar que me dejaste. Y aprendí a ser yo, y a jamás volver a callar todo lo que mi cora grita. Te grita. Y terminé sediento de ti y del nosotros que tanto anhelo. 
Y terminé cerrando los ojos, pidiendo que nunca te falte éste todito yo. Y que nunca me sobre ese todito tú. Y volvernos invencibles, incluso contra nosotros mismos. Y me volví a asomar al futuro, sólo para confirmar que sigue teniendo tu nombre. 
S.T.